Pesca de arrastre: tan destructiva como su nombre lo supone

El uso de una red de arrastre es un arte de pesca antigua que se utiliza prácticamente en todo el mundo. Esta técnica consiste en una red lastrada que barre el fondo del mar y que captura todo lo que encuentra a su paso. Estas redes pueden ser utilizadas en pangas (pesca artesanal), en la pesca semi industrial o en la pesca industrial.

Dicho de una manera más “coloquial”, es como pasar la pala de un tractor por un campo agrícola de hortalizas para extraer luego de todo eso, algunos tomates cherries y desechar el resto.

A finales del 2017 la Junta Directiva del INCOPESCA, sustentada en estudios desconocidos y no avalado por la comunidad científica del país, se arrogó el derecho de establecer nuevas licencias para el arrastre de camarón, sin contar de previo, con una Ley para esto.

Lo anterior incluso aunque desde el año 2013, INCOPESCA tiene prohibido otorgar o renovar permisos, autorizaciones o nuevas licencias, que se encuentren vencidas o inactivas para pesca de camarón con redes de arrastre.

Según Jorge Arturo Jiménez, director general de la Fundación Marviva, “la prepotencia de INCOPESCA se vistió de ignorancia y falsedad al justificar que con la inclusión de 24 medidas reguladoras la actividad se volvía, milagrosamente, sostenible”.

“INCOPESCA basa la mayor parte de su “sustento técnico” en un humilde mapita de nivel escolar, que no soporta ningún análisis técnico, y que es inservible para justificar o siquiera evaluar las medidas propuestas”.

“En un desprecio por la capacidad científica del país, tratan de vender su accionar como un gran logro técnico “sin paragón en la historia científica del país”, demostrando únicamente la ignorancia que en temas técnicos tienen los jerarcas de esa institución. Abusando repetidamente de la palabra “sostenible” tratan de cubrir sus falencias con una retórica vacía de sustento técnico”, destacó Jiménez.

 

Pesca indiscriminada

Para el Dr. Ingo Wehrtmann, coordinador de la Unidad de Investigación Pesquera y Acuicultura (UNIP) del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar), el problema principal de este arte de pesca es su poca selectividad.

“Prácticamente todos los organismos que se encuentren en el camino de la red de arrastre terminan como parte de la captura. Se habla de una pesca incidental, es decir, el conjunto de los organismos que no representa la o las especies objetivo (por ejemplo camarones) forman la fauna acompañante (FACA) de la pesca”.

¿Qué se hace con esta FACA? Existen dos opciones: aprovecharla o desecharla. En Costa Rica, la práctica más común es regresar estos organismos (tortugas, tiburones, cangrejos, generalmente muertos o con muy pocas posibilidades de sobrevivir) al mar, incluyendo animales que se aprovechan en forma comercial en otros países del istmo.

Datos de la FAO indican que la pesca de arrastre por camarones y peces demersales representa el 50 % del total del descarte mundial y solamente el 22 % de las capturas. Además, la pesca de arrastre de camarones tropicales representa el 27 % del descarte total del mundo.

Según Jorge Arturo Jimenez “es urgente que la clase política comprenda que estamos hablando de la administración de un recurso público que, bien manejado, puede inyectar cientos de millones de dólares a la economía del país y que su adecuado manejo beneficiaría a docenas de miles de personas en nuestras costas”.

Denuncias y oídos sordos

Aunado al problema del impacto ecológico que significa la pesca de arrastre, está “la incapacidad de las autoridades locales de sancionar debidamente a las operaciones pesqueras ilegales, lo cual alienta a los pescadores a ignorar las regulaciones”, según explica Randall Arauz, de la organización de los EEUU Fins Attached.

“Hace 8 años fue interpuesta una denuncia contra la embarcación camaronera Sonia J por operar ilegalmente en Refugio Nacional de Vida Silvestre Caletas-Arío, pero el Tribunal Ambiental Administrativo del Ministerio de Ambiente ha sido incapaz hasta ahora de emitir una resolución final”.

Además, los operadores turísticos y pescadores artesanales se han manifestado en contra de esta práctica, que tiene muchas aristas. “Qué le decimos a nuestros huéspedes cuando un barco camaronero opera en el área y seguido aparecen las tortugas muertas en las playas?”, cuestionaron empresarios turísticos de Guanacaste. “La insistencia del gobierno en perpetuar la pesca de arrastre luego del cierre definitivo de la actividad en el 2019, no solo empaña la reputación del país como uno de los mejores destinos ecoturísitcos del mundo, sino que amenaza la integridad de los recursos marinos que sustentan el turismo y la pesca artesanal,” denunció el grupo.

Si usted es testigo o conocer de alguna práctica ilegal de este tipo y desea denunciarla puede comunicarse a los teléfonos de Guardacostas de Puntarenas, al 2661-1859.

Cesar Vargas

Periodista